¿Puede ser compartido el humor con el público por un conferencista?

Cuando hacemos reír, nuestro mensaje lleva un gran poder de persuasión. En tal sentido, manejar un registro humorístico resulta una herramienta bastante compleja aunque existen claves con las que se puede hacer que sean más entretenidas y eficaces, asegura el experto conferencista Jorge Blass

En este aspecto, por ejemplo, los conferencistas españoles se encuentran muy cohibidos ya que cuentan con un sentido del ridículo que es exacerbado, situación que resulta poco práctica dentro de la oratoria profesional, así lo señala el periodista Javier Reyero, quien es el autor de `Hablar para convencer´.

Existen necesidades evidentes que se deben mejorar intentando ser claros o confiando en uno mismo. Pero, si nos detenemos un poco y pensamos en utilizar el humor y con ello provocar una sonrisa. Cuando se hace reír se entretiene y además llega a persuadir, y esta es una premisa utilizada por muchos de los grandes oradores quienes han desarrollado esa habilidad.

No se trata de algo sencillo por supuesto. De no ser así, por ejemplo en Estados Unidos, no existirían profesionales que han llegado a dedicarse a darle un toque de humor a los discursos de convenciones, encuentros o conferencias con el objetivo de que calen más profundo. 

Expertos en comunicación como Graham Davies, quien es el autor de `Aprenda hablar sin miedo´ ha determinado que en un discurso de negocio el humor sólo constituye un éxito si divierte a su público y le ayuda a alcanzar su punto de llegada. En tal sentido, el humor funciona como un medio, mas no como un fin en sí mismo.

Un aspecto relevante, es que hay que saber usarlo. Cuando se emplean demasiados chistes, eso tan solo logra desvirtuar el mensaje. 

Las herramientas que se pueden usar 

De acuerdo a Graham Davies, se pueden distinguir diversas herramientas con las que se puede llevar el humor a las intervenciones:

Chiste corto: Para los expertos, este es mejor que un chiste largo. La proporción que existe entre el tiempo que se usa y la risa resulta favorable. Además, si no tiene éxito, su repercusión será menor. También se debe tomar en consideración que un uso excesivo nos llevaría a parecer comediantes.

Referencias a la actualidad: pueden distinguirse entre generales y locales. En el caso de las primeras son gags con fecha de caducidad, que están ajustados a los grandes titulares de los medios en el transcurso de un periodo de tiempo que es concreto.

En cuanto a las referencias locales estas son herramientas muy apreciadas por el público ya que denotan una implicación del emisor con sus receptores. 

Insultos: Se trata de una de las herramientas más peligrosas, debido a que su uso podría granjearse en la incomodidad de los receptores. Para Davies el secreto se encuentra en que, quienes emplean dicha herramienta tan solo llegue a hacer cosquillas como si fuese con una pluma y no que lo hagan como si se tratase de una lanza.

Citas: esta totalmente prohibido. De acuerdo a Davies, las grandes citas que sean encontradas quizás ya han sido usadas anteriormente, por lo que, la recomendación es no releer lo que ya han repasado cientos de conferencistas a través de una cita mundialmente conocida.