El malhumor quizás no sea tan malo después de todo

Las emociones son algo que debemos aprender a manejar, y la Infancia posiblemente es el momento de iniciar con ello. Algunos niño, o en su mayoría, suelen enfadarse de una forma bastante rápida, sobretodo si se trata de una situación frustrante. Cuando no sabemos las razones de este comportamiento, algunos padres intentarán cómo saber si un niño tiene mal de ojo, y otros irán por respuestas más científicas.

Si esta conducta toma otro matiz tornándose repetitiva, donde el niño constantemente se encuentra de mal humor, ello puede convertirse en un dolor de cabeza tanto para los padres, como para quienes se encuentran compartiendo con él día a día, ya que se torna complicado lidiar con su constante estado de ánimo.

Pero no todo está perdido, ya que, de acuerdo a un estudio que se llevó a cabo en la Universidad de Nueva Gales al Sur de Australia, este reveló que el mal genio en los niños sólo es un síntoma de inteligencia.

Debido al estudio realizado se pudo concluir que la tristeza y el mal humor pueden mejorar la capacidad que se tiene de juzgar a otros y de argumentar. De la misma manera, esos estados de ánimo que se expresan en enfado tienden a mejorar la memoria, y además las personas y los niños con mal humor tienen la posibilidad de procesar de mejor manera la información en situaciones que no son tan fáciles ya que tienen mejor respuesta ante las situaciones complicadas de la vida.

Considerando que el mal humor se conforma como parte del desarrollo de los niños, son entonces los padres quienes tienen la tarea de modelar y controlar tales impulsos para brindar un ejemplo de tranquilidad, incluso cuando los pequeños se encuentren enojados o malhumorados. Cuando es esta la situación que a diario vivimos, lo recomendable es que estos realicen juegos, ejercicio físico, deportes al aire libre y sobre todo, que tengan espacio para que puedan expresar sus sentimientos.

Los niños deben aprender a decir qué es lo que les molesta, y lo ideal es animarlos a que se expresen y ello puede ser tanto hablando como escribiendo, bailando, o tocando algún instrumento. Como podemos ver, depende totalmente de los papás el hecho de que los niños aprendan a canalizar su cólera. Estar de mal humor es una conducta normal, pues todos en algún momento hemos estado de esta manera por distintas razones: nos enojamos con nuestros hijos, parejas, con el jefe, con el tráfico, o los amigos. Lo importante es estar consciente de que estar de esta manera no nos lleva a nada bueno, aunque en ocasiones no podemos evitarlo.

¿Y si no se canaliza de la mejor manera?

Quizás controlar tal situación se convierta en una gran aventura para los adultos, de manera que estos son algunos consejos que podrían ayudar:

  • Brindar un ejemplo positivo ante los conflictos, de esta manera se mejoran las actitudes en los niños.
  • Si se presenta una actitud descontrolada en el niño, hay que armarse de paciencia para reaccionar de la mejor manera y notificarle que tendrá tu atención cuando se calme.
  • Cuando hayan momentos de calma, se les debe explicar que obtendrá un mejor resultado si manifiesta sus ideas con respeto.
  • Cuando se da alguna instrucción, se debe hacer de forma clara y concreta con lo que se espera que haga, de esta manera se evita confundirlo y que se sienta frustrado.
  • A través del ejemplo y la comunicación, los padres podemos ayudar a nuestros hijos para que aprendan a conocer y a controlar sus emociones, y de esta forma puedan expresar sus necesidades y deseos de la mejor manera.