Beneficios de usar fertilizante mineral

Gracias al uso de un fertilizante mineral se hace posible maximizar el rendimiento de los cultivos, y de esta forma se conserva la fertilidad del suelo, pero además se mejora la rentabilidad de la actividad agraria.

Con este tipo de fertilización lo que se persigue es el mantenimiento de un adecuado nivel de minerales en el suelo, con las mejores condiciones de asimilabilidad, de manera que la planta llegue a absorberlos en la cantidad que los requiera y en ese momento que se haga más preciso.

Una vez que se ha concluido el ciclo del cultivo, el suelo debería continuar conservando las mismas condiciones en las que se encontraba inicialmente. Es por ello que el objetivo último del proceso de fertilización se encuentra en conservar y llegar a mejorar la fertilidad de los suelos, en otras palabras, no es suficiente con la restitución de los elementos que hayan sido extraídos de la cosecha.

A través del uso de fertilizante orgánico se llegan a desarrollar cultivos, aunque manteniendo siempre la fertilidad del suelo a fin de que funcione como un beneficio para las cosechas futuras. El rendimiento de una cosecha se encuentra limitado por el elemento nutritivo que se presente en menor cantidad.

Donde encuentra algún exceso en cualquier otro nutriente, esto no va a compensar la deficiencia del elemento nutritivo limitante. Tan solo es posible que se obtengan los mayores rendimientos y unas cosechas de mejor calidad, si llega a existir un balance bien equilibrado de los nutrientes.

En la medida en que se incrementan las dosis de complemento vitaminico, se anotan los aumentos de cosecha que se llegan a conseguir por cada nueva unidad de fertilizante. Un rendimiento económico óptimo tan solo será posible en el punto donde el rendimiento que se obtiene por las cosechas llegue a compensar el gasto realizado en los fertilizantes.

Fertilización mineral

Este se encuentra sustentado en las necesidades más importantes que presentan los cultivos

Nitrógeno: Es un elemento que resulta determinante tanto en el proceso de crecimiento, como en el desarrollo de la planta debido a que colabora con la multiplicación celular. Así mismo, se encarga de conducir hacia la obtención de proteínas, siendo comprobado que existe una relación directa del nitrógeno con el contenido en vitaminas.

Fósforo: mientras dura el periodo de germinación y nascencia, el fósforo se encarga de favorecer el desarrollo de las raíces, a las que aporta vigor en el cultivo. Del mismo modo, ayuda con la floración y el cuajado de los frutos, además de formar parte de fosfolípidos, enzimas.

Potasio: es un mineral que llega a mejorar la resistencia de los cultivos debido a que se comporta como un activador de la fotosíntesis y además se encarga de regular las sustancias de reserva. Por otro lado, interviene en las distintas reacciones enzimáticas y disminuye la transpiración. Cuando se produce una interacción positiva entre el nitrógeno y el fósforo esto resulta decisivo en los momentos iniciales de un cultivo. De igual manera funciona con la disponibilidad de fósforo y potasio pues son fundamentales para facilitar la retención de agua y la creación de proteínas y azúcares.

Elementos secundarios

Magnesio: resulta esencial para la ejecución de la fotosíntesis y también para la formación de los diferentes pigmentos debido a que forma parte de la molécula de clorofila.

Azufre: es una sustancia que interactúa de manera bastante positiva con el nitrógeno y además resulta un componente de aminoácidos, vitaminas y proteínas.

Calcio: resulta fundamental cuando se trata de la correcta absorción de los elementos nutritivos y es necesario en la división y crecimiento de la célula.

¿Cómo elegir el tipo de fertilizante y sus dosis?

Para seleccionar un tipo de fertilizante u otro, todo dependerá de:

  • Las necesidades de los cultivos: Estás pueden ser intensas, y puntuales en determinados momentos.
  • La cantidad de nutrientes que contienen, nitrógeno, azufre, magnesio, calcio, microelementos, etc.
  • Las formas químicas en que se encuentran los nutrientes, fundamentalmente el nitrógeno.
  • Las características del suelo y la climatología.
  • Las prácticas y labores que se realizan, muy especialmente los sistemas de riego.
  • Las expectativas de cosecha.

De manera que, se debe conocer con exactitud las expectativas y viabilidad del cultivo a fin de seleccionar el fertilizante adecuado y obtener los resultados esperados.